Contactanos, contanos de tu caso y lleguemos a una solución adecuada en el marco legal que corresponde.
El Derecho de Familia regula las relaciones personales y patrimoniales más importantes de nuestra vida. Abarca desde el matrimonio y el divorcio, hasta las cuestiones fundamentales relacionadas con los hijos, como la cuota alimentaria y el régimen de comunicación.
Entendemos que estos temas son sensibles y requieren un trato cercano. En Estudio Arballo & Asoc., te acompañamos en cada etapa con la contención que necesitás y la firmeza que tu caso requiere, buscando siempre la mejor solución para proteger el bienestar de tu familia.
Te asesoramos para tramitar tu divorcio de la forma más ágil y con el menor desgaste posible, ya sea de común acuerdo o de forma unilateral.
Gestionamos el reclamo, la fijación o la actualización de la cuota alimentaria para tus hijos, garantizando que reciban lo que les corresponde para su bienestar.
Establecemos un régimen de comunicación (visitas) claro, justo y equitativo que proteja y fortalezca el vínculo de los hijos con ambos padres.
Nos encargamos de la división de los bienes gananciales de forma justa y transparente tras un divorcio o la ruptura de una unión convivencial.
Protegemos tus derechos al iniciar o finalizar una unión convivencial (concubinato) y te asesoramos en la redacción de pactos de convivencia.
Te representamos en la definición del cuidado personal de los hijos, lo que antes se llamaba "tenencia", siempre priorizando su interés y bienestar.
Si el divorcio o la ruptura de la unión convivencial te generó un claro desequilibrio económico, reclamamos la justa compensación que te corresponde por ley.
Asesoramos y resolvemos todas las cuestiones relativas a los derechos y deberes sobre los hijos (antes Patria Potestad), incluyendo su cuidado, salud y educación.
El "Divorcio Express" es la forma en que comúnmente se conoce al proceso de divorcio actual en Argentina, que es mucho más ágil porque no necesita una causa. Solo se requiere la voluntad de uno de los cónyuges. Si ambos están de acuerdo en la propuesta (bienes, hijos, etc.), puede resolverse muy rápido, en pocos meses.
Es un derecho que puede reclamar tanto un cónyuge tras el divorcio como un conviviente tras la ruptura de la unión. Procede cuando uno de los dos sufrió un claro desequilibrio económico a causa de la vida en común (por ejemplo, por haber dejado de lado su carrera para cuidar de los hijos y el hogar). Es fundamental saber que hay un plazo corto de 6 meses para reclamarla desde que se dictó el divorcio o finalizó la convivencia.
Es el conjunto de derechos y obligaciones que ambos padres tienen sobre sus hijos (lo que antes se llamaba "Patria Potestad"). Incluye decisiones sobre su crianza, educación, salud y la administración de sus bienes.
Hoy solo se necesita la voluntad de uno de los cónyuges. Se debe presentar una propuesta para regular los efectos del divorcio. Si es de común acuerdo, puede ser muy rápido, resolviéndose en pocos meses.
Un juez la determina considerando las necesidades de los hijos (vivienda, comida, educación, salud, etc.) y la capacidad económica de ambos progenitores, buscando mantener su nivel de vida.
La ley nos da herramientas efectivas: podemos solicitar la retención de su sueldo, la prohibición de salida del país, la suspensión de su licencia de conducir o inscribirlo en un registro de deudores.
Impedir el contacto es un incumplimiento grave. Se debe reclamar judicialmente de forma urgente para fijar un régimen de comunicación claro y solicitar sanciones para quien no lo respete.
Los bienes adquiridos durante el matrimonio ("gananciales") se dividen 50% para cada uno, sin importar a nombre de quién estén. Los bienes propios (herencias o los que tenías antes de casarte) no se dividen.
Sí. La ley reconoce las "uniones convivenciales". Si convivieron al menos dos años, tenés derechos sobre la vivienda familiar y podés reclamar una compensación económica si la ruptura te genera un desequilibrio.
Un juez puede decidir a quién se le atribuye el uso de la vivienda, priorizando siempre a quien se quede al cuidado de los hijos menores de edad, independientemente de quién sea el propietario del inmueble.
Sí, para todos los procesos de familia (divorcio, alimentos, etc.) la ley exige contar con el patrocinio de un abogado. Esto garantiza que tus derechos y los de tus hijos estén correctamente protegidos.