Una sociedad mal constituida o un contrato mal redactado son problemas seguros a futuro. No dejes el éxito de tu negocio al azar. Asesorate bien desde el inicio.
El Derecho Comercial y Corporativo es el cimiento sobre el cual se construyen los negocios exitosos. Regula desde la creación de una empresa y los contratos que firma día a día, hasta la resolución de conflictos entre socios o procesos complejos como una venta o fusión.
En Estudio Arballo & Asoc., somos socios estratégicos de tu negocio. Te brindamos el andamiaje legal necesario para que operes con seguridad, te expandas y protejas tu patrimonio. Nuestro objetivo es prevenir problemas y crear soluciones que impulsen tu crecimiento.
Te asesoramos para elegir la estructura ideal (S.A., S.R.L., S.A.S.) y nos encargamos de todo el proceso de constitución e inscripción de tu empresa.
Redactamos y revisamos todo tipo de contratos (alquiler, distribución, proveedores, franquicias) para proteger tus operaciones y relaciones comerciales.
Mediamos y resolvemos conflictos societarios, buscando soluciones que protejan la continuidad y el valor de la empresa a través de acuerdos claros.
Asesoramos a tu empresa sobre cómo cumplir con la ley y te representamos en mediaciones (COPREC) y juicios por reclamos de consumidores.
Te guiamos en procesos de compra, venta o fusión de empresas, realizando la debida diligencia (due diligence) para garantizar una operación segura y rentable.
Asistimos a empresas en crisis, gestionando procesos de concurso preventivo para reestructurar deudas o acompañando de forma ordenada en el proceso de quiebra.
Diseñamos e implementamos programas de integridad (Compliance) para prevenir riesgos legales, proteger a la empresa y a sus directores, y asegurar el cumplimiento normativo.
Depende de tu proyecto. Una S.R.L. es ideal para pocos socios que se conocen. Una S.A. es para estructuras más grandes o que planean buscar inversores. Una S.A.S. ofrece rapidez y flexibilidad, ideal para emprendimientos digitales. Te ayudamos a elegir la mejor para vos.
Porque los modelos son genéricos y no contemplan los riesgos específicos de tu negocio. Un contrato mal hecho puede dejarte desprotegido en temas clave como incumplimientos, garantías o responsabilidades. Es una de las inversiones más rentables que podés hacer.
Es como un "acuerdo prenupcial" para los socios. Es un contrato privado que establece las reglas del juego: cómo se tomarán las decisiones importantes, qué pasa si un socio quiere irse o fallece, etc. Evita muchísimos conflictos a futuro.
Desde febrero 2025, el COPREC se disolvió y los reclamos van a la Ventanilla Única Federal o Mi Reclamo en CABA. No lo ignores: es mediación obligatoria vía web. Asistí con un abogado para armar una defensa sólida y negociar un acuerdo que evite un juicio. Cumplí los plazos digitales.
Significa que los socios no responden con su patrimonio personal (su casa, su auto) por las deudas de la empresa. La responsabilidad se limita al capital que aportaron a la sociedad. Por eso es clave constituir una sociedad y no operar como persona física.
El procedimiento depende de lo que digan el estatuto de la sociedad y el pacto de socios. Generalmente, implica valuar su participación, acordar un precio y una forma de pago, y formalizar la cesión de sus cuotas o acciones ante escribano e IGJ.
Es una herramienta legal que permite a una empresa en crisis financiera suspender los juicios y las ejecuciones en su contra mientras negocia un acuerdo de pago con sus acreedores. Su objetivo es evitar la quiebra y permitir que la empresa siga operando.
Es una investigación a fondo de la empresa que se quiere comprar. Se analizan todos sus aspectos legales, contables e impositivos para detectar deudas ocultas, juicios, problemas con habilitaciones, etc. Es un paso crucial para asegurar que la inversión sea segura.
El "Compliance" (o Programa de Integridad) es un sistema de políticas y procedimientos internos diseñado para asegurar que una empresa, sus directivos y empleados cumplan con las leyes. Su objetivo principal es prevenir, detectar y gestionar riesgos legales como la corrupción o el fraude. En Argentina, es un requisito clave para las empresas que contratan con el Estado y una herramienta fundamental para proteger la reputación y el patrimonio de la compañía ante cualquier eventualidad.